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Mal aliento: causas bucales y generales

Mal aliento: causas bucales (lengua, periodontitis) y generales, compuestos sulfurados volátiles y proceso diagnóstico, por una cirujana.

Por Dre Fatima Azelmat 9 mars 2026 11 min de lecture

Rédigé et vérifié par la Dre Azelmat · Mis à jour le 30 mai 2026

Mal aliento: causas bucales y generales

En resumen

Comprender el origen del mal aliento: la boca en la gran mayoría de los casos, más raramente una causa ORL o digestiva.

En la gran mayoría de los casos, el mal aliento procede de la boca y no del estómago. Los datos disponibles sitúan el origen bucal en torno al 80 a 90 % de los casos (Hampelska y cols., 2020; la UFSBD menciona más del 80 %), mientras que una minoría de situaciones, del orden del 5 al 10 %, responde a una causa extrabucal: vías ORL, vías respiratorias y, más raramente, un origen digestivo o metabólico. El olor en sí mismo no es ningún misterio: lo producen compuestos sulfurados volátiles, fabricados por determinadas bacterias de la boca. Entender de dónde proceden permite actuar en el lugar adecuado, en lugar de multiplicar los colutorios sin resultado duradero.

Como odontóloga en Kénitra, recibo con regularidad a personas incómodas por un aliento que no consiguen corregir por sí solas. El objetivo de este artículo es distinguir lo que corresponde a un fenómeno transitorio y banal de lo que traduce una causa que hay que tratar, y explicar un proceso estructurado para verlo con claridad.

¿De dónde viene el olor? El papel de los compuestos sulfurados volátiles

El olor característico de la halitosis procede sobre todo de compuestos sulfurados volátiles. Según Hampelska y cols. (J Clin Med 2020) y la revisión de Scully (BMJ Clinical Evidence 2014), predominan tres moléculas: el sulfuro de hidrógeno, el metilmercaptano y, en menor medida, el dimetilsulfuro. En conjunto representan aproximadamente el 90 % de los compuestos sulfurados volátiles implicados.

Estos gases los producen bacterias anaerobias gramnegativas. Degradan aminoácidos azufrados presentes en la saliva, los restos de alimentos y las células descamadas, en particular la cisteína y la metionina. La boca alberga una microbiota densa: Hampelska y cols. hablan de unos 700 taxones bacterianos, de los cuales una parte ni siquiera puede cultivarse en el laboratorio. Por tanto, la clave está menos en «matar las bacterias» que en reducir las zonas donde esas bacterias se estancan al abrigo del oxígeno.

Las condiciones que favorecen a estas bacterias

Varios factores crean un terreno favorable:

  • Un depósito en el dorso de la lengua, sobre todo en su parte posterior.
  • Espacios donde se acumula la placa: surcos profundos, encías enfermas, espacios entre los dientes mal limpiados.
  • Una boca seca, ya que la saliva desempeña un papel de limpieza y de defensa.
  • Restos de alimentos ricos en proteínas que permanecen en su sitio.

¿Cuáles son las causas bucales del mal aliento?

Es la categoría más frecuente y la más accesible al tratamiento.

La lengua saburral: la fuente más frecuente

El depósito blanquecino o amarillento sobre el dorso de la lengua, llamado lengua saburral, es la fuente intrabucal que se identifica con más frecuencia. Hampelska y cols. (2020) localizan la producción de gases malolientes «principalmente en la capa lingual», y la síntesis de Leusse (POSTU 2025) insiste en el dorso posterior de la lengua. Esta zona, poco barrida por los alimentos y la saliva, retiene bacterias y restos.

La limpieza suave de la lengua forma parte, por tanto, de las medidas lógicas. No obstante, conviene ser matizado sobre su eficacia: la revisión Cochrane 2019 encuentra un nivel de evidencia muy bajo sobre la reducción de los compuestos sulfurados volátiles mediante la limpieza mecánica de la lengua. Es una medida útil y sin peligro si se realiza con suavidad, no una solución milagrosa.

La enfermedad periodontal: una causa importante cuando está presente

Las enfermedades de las encías son una causa importante de halitosis, pero hay que ser precisos. Se distingue la gingivitis, inflamación reversible limitada a la encía, de la periodontitis, que afecta al hueso de soporte y crea bolsas profundas. Estas bolsas son espacios sin oxígeno donde prosperan precisamente las bacterias anaerobias productoras de compuestos sulfurados (Hampelska y cols., 2020; Manual Merck; de Leusse, POSTU 2025).

Contrariamente a una idea extendida, la enfermedad periodontal no es sistemáticamente «la causa número uno»: el depósito lingual sigue siendo la fuente más frecuente. En cambio, cuando existe una periodontitis, mantiene el olor y requiere un abordaje específico. Para entender el matiz entre ambas situaciones, puede leer nuestro artículo sobre la diferencia entre periodontitis y gingivitis. Si sus encías sangran al cepillarse, el artículo encías que sangran: causas y qué hacer detalla los signos que no conviene pasar por alto.

Caries, restauraciones defectuosas y restos de alimentos

Las caries profundas, las restauraciones o coronas mal ajustadas y, en general, toda zona que retenga alimentos favorecen la proliferación bacteriana. El Manual Merck cita los trastornos dentales entre las causas bucales frecuentes. Un diente con la pulpa afectada también puede generar olor; el tema se aborda en nuestro artículo sobre la endodoncia.

La boca seca

La reducción del flujo salival agrava el olor. La saliva limpia, diluye y limita la actividad bacteriana. Su disminución favorece, por tanto, la producción de compuestos sulfurados. Varias situaciones están implicadas: algunos medicamentos, la deshidratación, la respiración por la boca, el estrés o el descanso nocturno. Es uno de los mecanismos del mal aliento matutino.

El tabaco

El tabaco contribuye al olor por sí mismo y favorece las alteraciones periodontales. El Manual Merck lo menciona entre los factores frecuentes. Su efecto se suma, por tanto, a menudo a una causa local preexistente.

¿Es patológico el mal aliento matutino?

La mayoría de las veces, no. Existe un mal aliento llamado fisiológico, transitorio y sin significado de enfermedad. La revisión de Scully (BMJ Clinical Evidence 2014) recoge, en un estudio transversal, que una parte notable de las personas examinadas presentaba un mal aliento fisiológico. Al despertar, el descenso de la saliva durante la noche explica el olor, que se atenúa rápidamente tras el cepillado, la limpieza de la lengua y la hidratación.

Del mismo modo, algunos alimentos producen un aliento pasajero: ajo, cebolla, especias, café, alcohol. El Manual Merck recuerda que ciertos alimentos que contienen un compuesto volátil pueden absorberse y después eliminarse por los pulmones, lo que explica un olor que no cede con el simple cepillado. También aquí se trata de un fenómeno temporal, no de una enfermedad.

Esta distinción es importante: no todo mal aliento es un problema médico. La síntesis de Leusse (POSTU 2025) y la revisión de Scully describen además una clasificación en tres grandes marcos: la halitosis real, medible; la pseudohalitosis, en la que la persona percibe un olor que su entorno no confirma; y la halitofobia, temor persistente a tener mal aliento a pesar de un examen tranquilizador. Esta última situación exige un abordaje diferente, más atento a la vivencia de la persona.

¿Y las causas generales: estómago, ORL, metabolismo?

Se trata de una minoría de casos, del orden del 5 al 10 % (Hampelska y cols., 2020). Conviene conocer estas causas, sin sobrestimarlas.

La idea extendida del «aliento que viene del estómago»

Es la creencia más arraigada y la que más hay que matizar. Las causas digestivas son poco frecuentes. La síntesis de Leusse (POSTU 2025) es explícita: una halitosis aislada no basta por sí sola para justificar un cribado de una infección por Helicobacter pylori. El Manual Merck va en el mismo sentido al indicar que los trastornos gastrointestinales rara vez provocan halitosis. Antes de buscar del lado del estómago, hay que examinar la boca.

Las causas ORL y respiratorias

Algunas situaciones corresponden al ámbito ORL: infecciones crónicas de los senos, goteo posnasal, amígdalas con depósitos (los famosos cálculos amigdalinos). Una causa respiratoria baja es más rara. Estas hipótesis se plantean sobre todo cuando el examen bucodental es normal.

Las causas metabólicas

Más raramente, un olor particular puede acompañar a determinadas enfermedades generales o a un desequilibrio metabólico. Estas situaciones son poco frecuentes y suelen acompañarse de otros signos. Justifican una opinión médica, no un autodiagnóstico.

Origen bucal o general: tabla de referencia

La tabla siguiente resume los órdenes de magnitud y las pistas, a título orientativo. Solo un examen permite concluir.

Origen Frecuencia relativa Ejemplos Primer interlocutor
Bucal Aproximadamente 80 a 90 % Lengua saburral, periodontitis, caries, boca seca Odontólogo
ORL / respiratorio Minoría (causa extrabucal) Sinusitis crónica, cálculos amigdalinos Médico otorrinolaringólogo
Digestivo Poco frecuente Reflujo, gastritis Médico, tras la revisión bucal
Metabólico Raro Desequilibrio general Médico

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El proceso es progresivo y lógico. Empieza casi siempre por la boca.

La evaluación en la clínica

La evaluación del olor por un examinador, llamada medición organoléptica, sigue siendo el método de referencia según la síntesis de Leusse (POSTU 2025). Existen herramientas objetivas para medir los compuestos sulfurados volátiles, como la halimetría y la cromatografía de gases portátil, pero corresponden sobre todo a consultas especializadas y a la investigación.

Más allá de la medición del olor, la exploración busca las causas locales: estado de la lengua, de las encías, presencia de bolsas periodontales, caries, restauraciones defectuosas, sequedad bucal. Es esta exploración la que orienta lo que viene después.

Cuando el problema supera al dentista

Si la boca está sana y la higiene es correcta, y el olor persiste, cabe plantear una derivación a un médico otorrinolaringólogo o a otro especialista. La lógica es clara: se trata primero lo que es bucal, frecuente y accesible, antes de explorar las causas raras. Este enfoque evita exploraciones digestivas innecesarias, conforme a las recomendaciones de sentido común procedentes de la síntesis de Leusse (POSTU 2025).

¿Qué se puede hacer en concreto?

Cuando la causa es bucal y se aborda correctamente, el mal aliento suele mejorar de forma clara. Hay que ser honestos sobre los límites: la revisión Cochrane 2019 subraya que el nivel de evidencia de las distintas intervenciones es bajo a muy bajo y que ninguna ha demostrado una superioridad absoluta. No se puede, por tanto, prometer una desaparición total y definitiva. Sí se puede, en cambio, actuar sobre las causas.

Las medidas básicas, en el día a día

  • Un cepillado cuidadoso dos veces al día, completado con la limpieza entre los dientes.
  • Una limpieza suave de la lengua, sobre todo de su parte posterior.
  • Una buena hidratación, que favorece el flujo salival.
  • La limitación del tabaco.

Para el método y la frecuencia, nuestro artículo sobre la higiene dental diaria detalla los gestos útiles y los errores frecuentes.

Los tratamientos en la clínica

Según la causa identificada, el abordaje puede incluir una limpieza dental profesional, el tratamiento de las caries, la renovación de restauraciones defectuosas o un tratamiento periodontal si hay bolsas. El raspado y alisado radicular tiene su lugar en la periodontitis, como tratamiento de la enfermedad de las encías, y no como «remedio contra la halitosis» por sí solo.

Los colutorios: un complemento, no una solución

Los colutorios antisépticos (clorhexidina, zinc, cloruro de cetilpiridinio, dióxido de cloro, aceites esenciales) pueden reducir el olor, pero con un nivel de evidencia bajo a muy bajo (revisión Cochrane 2019; Scully, 2014). Se conciben como un complemento de corta duración, no como un tratamiento de fondo. La clorhexidina, en particular, puede teñir los dientes y la lengua con un uso prolongado, lo que limita su empleo continuado.

El equipamiento técnico, para las situaciones quirúrgicas

La mayoría de las halitosis se resuelven con la higiene y los tratamientos habituales. En algunos casos, la causa local se inscribe en un contexto quirúrgico: periodontitis avanzada, focos infecciosos, rehabilitación que hay que planificar. La clínica dispone entonces de un Cone Beam Durr Dental para una evaluación precisa en tres dimensiones, de un quirófano y de piezocirugía para los procedimientos óseos, y de la técnica PRF de Choukroun para favorecer la cicatrización. Estos medios solo se movilizan cuando son realmente útiles para el diagnóstico o el tratamiento. En caso de dolor, hinchazón u olor asociado a un foco infeccioso, el artículo urgencia dental en Kénitra indica cuándo consultar sin esperar.

En resumen

El mal aliento es, en la gran mayoría de los casos, un problema de la boca: en primer lugar la lengua saburral, después la enfermedad periodontal, y luego las caries, las restauraciones defectuosas y la boca seca. Los compuestos sulfurados volátiles producidos por bacterias anaerobias son su causa directa. Los orígenes digestivos, ORL o metabólicos existen, pero siguen siendo minoritarios, y la idea de que «todo viene del estómago» está muy exagerada. El proceso adecuado es progresivo: examinar la boca, tratar lo que es local y después explorar más allá solo si es necesario. Con una causa bucal correctamente tratada, la mejoría suele ser clara, aunque ningún método garantice una desaparición total.

Preguntas frecuentes

¿El mal aliento viene del estómago?
Rara vez. Las causas digestivas (reflujo, gastritis, infección por Helicobacter pylori) son poco frecuentes. Según el trabajo de síntesis de Leusse presentado en la FMC-HGE (POSTU 2025), un mal aliento aislado no basta para justificar un cribado de Helicobacter pylori, y el Manual Merck recuerda que los trastornos gastrointestinales rara vez provocan halitosis. La causa es bucal en la gran mayoría de las situaciones.
¿Es anormal el mal aliento matutino?
No, la mayoría de las veces. La revisión de Scully (BMJ Clinical Evidence 2014) describe un mal aliento fisiológico transitorio, observado en una parte importante de la población al despertar. Durante el sueño, la saliva disminuye y las bacterias siguen más activas. Este olor se atenúa tras el cepillado, la limpieza de la lengua y la hidratación. En cambio, un olor persistente durante todo el día sí merece una exploración.
¿Basta con un colutorio para tratar una halitosis?
No. La revisión Cochrane 2019 sobre el manejo de la halitosis concluye que el nivel de evidencia es bajo a muy bajo para los colutorios (clorhexidina, zinc, cloruro de cetilpiridinio, dióxido de cloro, aceites esenciales). Pueden reducir el olor a corto plazo, como complemento, pero no tratan la causa. La clorhexidina a largo plazo puede además teñir los dientes y la lengua.
¿Hay que limpiar la lengua todos los días?
La limpieza de la lengua es una medida razonable, ya que el depósito sobre el dorso de la lengua es la fuente intrabucal más frecuente (Hampelska y cols., 2020). No obstante, la revisión Cochrane 2019 encuentra un nivel de evidencia muy bajo sobre la reducción de los compuestos sulfurados volátiles. Conviene hacerlo con suavidad, sin agredir la mucosa, como complemento del cepillado y de la limpieza interdental.
¿Cuándo consultar por un mal aliento persistente?
Cuando el olor dura a pesar de una higiene correcta, sobre todo si se acompaña de encías que sangran, dientes móviles, boca seca o un sabor desagradable. Una revisión bucodental identifica una causa local en la mayoría de los casos. Si la boca está sana, puede proponerse una derivación a un médico otorrinolaringólogo o a otro especialista.

Sources

Referencias médicas consultadas para este artículo.

  1. 1UFSBD (Union Française pour la Santé Bucco-Dentaire), Halitose, ressource thématique professionnelle
  2. 2Manuel Merck, édition professionnelle, Halitose
  3. 3Hampelska K et coll. The Role of Oral Microbiota in Intra-Oral Halitosis. J Clin Med 2020;9(8):2484
  4. 4Kumbargere Nagraj S et coll. Interventions for managing halitosis. Cochrane Database Syst Rev 2019;12:CD012213
  5. 5de Leusse A. Prise en charge de l'halitose : quelle place pour le gastro-entérologue ? POSTU 2025, FMC-HGE
  6. 6Scully C. Halitosis. BMJ Clinical Evidence 2014;2014:1305

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