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Equipamiento técnico

El PRF de Choukroun: la cicatrización con plaquetas

El PRF de Choukroun en Kénitra: fibrina rica en plaquetas de su propia sangre para acompañar la cicatrización — preparación, usos y pruebas, sin promesas.

Por Dre Fatima Azelmat 9 juin 2026 11 min de lecture

Rédigé et vérifié par la Dre Azelmat · Mis à jour le 9 juin 2026

El PRF de Choukroun: la cicatrización con plaquetas

En resumen

Qué es el PRF de Choukroun, cómo se prepara a partir de la sangre del paciente y qué permite esperar la literatura, sin presentarlo como una garantía.

El PRF, siglas de fibrina rica en plaquetas, es un concentrado obtenido a partir de la sangre del propio paciente y utilizado en cirugía oral para favorecer la cicatrización. Introducido en 2001 por Joseph Choukroun, pertenece a la segunda generación de concentrados plaquetarios: a diferencia del plasma rico en plaquetas (PRP), que lo precede, se prepara sin anticoagulante ni aditivo químico, tal como recuerda la revisión de Pavlovic y colaboradores publicada en Open Medicine en 2021. Se habla a menudo del «PRF de Choukroun» para designar este protocolo original, por el nombre de quien lo describió. Este artículo explica qué es realmente este material, cómo se obtiene, para qué sirve y, sobre todo, qué permiten —y qué no permiten— esperar de él los datos científicos.

Conviene dejar claro lo esencial desde el principio. El PRF es una ayuda a la cicatrización y al confort de los primeros días, no una garantía de éxito. Los estudios disponibles describen un beneficio sobre todo precoz, en las primeras semanas tras la cirugía, pero no demuestran, hasta la fecha, ningún efecto sobre el éxito de los implantes a largo plazo. Presentar el PRF como un factor de éxito implantológico sería, por tanto, prometer de más. Es en este marco prudente, y solo en este marco, donde ocupa su lugar dentro de un equipamiento técnico.

¿Qué es el PRF, la fibrina rica en plaquetas?

La sangre contiene, además de glóbulos rojos y blancos, plaquetas y proteínas de la coagulación como el fibrinógeno. Las plaquetas no sirven únicamente para detener una hemorragia: liberan factores de crecimiento que participan en las fases naturales de la cicatrización. El PRF es, en esencia, una manera de concentrar estos elementos de la sangre del paciente para colocarlos en contacto con la herida quirúrgica.

Se trata de un material enteramente autólogo, es decir, procedente del organismo del paciente y reimplantado en él. No contiene ningún producto de origen externo ni sustancia química añadida. Según la revisión de Pavlovic y colaboradores (2021), el PRF se presenta como un coágulo de fibrina denso que alberga una elevada proporción de leucocitos (glóbulos blancos), plaquetas y factores de crecimiento. Esta trama de fibrina desempeña un papel clave: se degrada lentamente y libera de forma progresiva sus factores de crecimiento, durante un periodo que puede llegar hasta unos siete días según esa misma revisión.

La publicación fundacional de Dohan, Choukroun y colaboradores, aparecida en 2006 en Oral Surgery, Oral Medicine, Oral Pathology, Oral Radiology and Endodontology, describe con precisión el PRF como un concentrado plaquetario de segunda generación, concebido para una preparación simplificada, sin manipulación bioquímica de la sangre. Es esta sencillez la que lo distingue del PRP, más antiguo y más complejo de preparar.

¿Cómo se prepara el PRF de Choukroun?

La preparación del PRF es deliberadamente sobria. Se basa en un único principio físico, la centrifugación, y prescinde de cualquier aditivo.

El desarrollo es el siguiente: se realiza una extracción de sangre al paciente, exactamente igual que en un análisis de sangre corriente, en tubos sin anticoagulante. Estos tubos se colocan de inmediato en una centrifugadora. Según la revisión de Pavlovic y colaboradores (2021), el protocolo inicial descrito por Choukroun centrifuga la sangre a una velocidad del orden de 2 700 a 3 000 revoluciones por minuto (unos 400 g) durante diez a doce minutos. La separación de los componentes de la sangre hace aparecer, en la parte central del tubo, un coágulo de fibrina rico en plaquetas y en leucocitos.

La ausencia de anticoagulante es lo que hace particular a este protocolo. Como ningún producto bloquea la coagulación, esta se desencadena de forma natural en cuanto la sangre entra en contacto con la pared del tubo. La fibrina se forma entonces espontáneamente, sin que sea necesario añadir trombina bovina ni ningún otro elemento externo. El coágulo obtenido puede utilizarse después tal cual, o prensarse para formar una membrana flexible, según el uso previsto.

Se impone una precisión honesta: hoy existen numerosas variantes de protocolo, con velocidades y duraciones diferentes, agrupadas bajo denominaciones diversas. El «PRF de Choukroun» designa el protocolo original. Esta diversidad de protocolos es, por otra parte, una de las razones por las que los estudios resultan a veces difíciles de comparar entre sí.

¿Para qué sirve el PRF en cirugía oral?

El PRF no se reserva a una sola situación. Se emplea como coadyuvante en varios procedimientos de cirugía oral, siempre con la lógica de apoyar la cicatrización.

Sus usos mejor documentados son:

  • el relleno del alvéolo tras una extracción dental, para acompañar la cicatrización de la zona;
  • la asociación a un injerto óseo, en el que se mezcla con el material de injerto como coadyuvante;
  • el relleno del seno, o elevación del suelo sinusal, como complemento del biomaterial;
  • la cicatrización de los tejidos blandos, por ejemplo en forma de membrana colocada sobre una herida o una zona donante.

En todos estos casos, el PRF viene a complementar el acto quirúrgico y, la mayoría de las veces, a complementar un material de injerto cuando se trata de reconstruir hueso. No sustituye ni a la técnica quirúrgica ni al biomaterial. Es un punto que los datos, detallados más abajo, confirman con claridad.

Lo que dice la literatura: un beneficio real pero precoz

Es aquí donde la prudencia resulta más necesaria. El PRF ha sido objeto de numerosos estudios, pero sus conclusiones son matizadas y dependen de la indicación. Esto es lo que retienen algunas revisiones sistemáticas de referencia.

Tras una extracción simple

La revisión sistemática de Al-Maawi y colaboradores, publicada en 2021 en International Journal of Implant Dentistry, evaluó el PRF en la cicatrización de los alvéolos de extracción. Sus constataciones son precisas. El relleno óseo del alvéolo fue significativamente superior en el grupo PRF en el 85 % de los estudios analizados, en comparación con una cicatrización espontánea. La pérdida de dimensión ósea fue significativamente menor con PRF entre la octava y la decimoquinta semana, pero esta diferencia ya no se encontraba a los seis meses. La cicatrización de los tejidos blandos mejoró a la semana en el 75 % de los estudios, y el dolor postoperatorio se redujo significativamente en dos tercios de los estudios, sobre todo durante los primeros uno a tres días tras la extracción.

Estos resultados son alentadores, pero su alcance está delimitado en el tiempo: el beneficio se sitúa sobre todo en la fase precoz de la cicatrización, en los dos o tres meses siguientes a la extracción.

Tras la extracción de una muela del juicio

La revisión sistemática y metaanálisis de Xiang y colaboradores, aparecida en 2019 en BMC Oral Health, se centró específicamente en la cirugía de la muela del juicio mandibular. El PRF reducía significativamente el dolor al tercer día, pero no en los días 1 y 7, y disminuía la inflamación el primer día. Sobre todo, reducía claramente el riesgo de alveolitis, esa inflamación dolorosa del alvéolo que a veces se denomina «alveolitis seca», con un riesgo relativo de 0,35, es decir, una reducción de alrededor de dos tercios. En cambio, no se observó ninguna diferencia significativa en cuanto a la limitación de la apertura bucal ni a la cicatrización de los tejidos blandos en este análisis. Los autores concluyen, con mesura, que el PRF «reduce ciertas complicaciones postoperatorias pero no las previene», y reclaman estudios de mayor tamaño.

El desarrollo de esta intervención se detalla en nuestro artículo sobre la extracción de la muela del juicio.

En relleno de seno y en injertos

Para la elevación del suelo sinusal, la revisión sistemática de Babich y colaboradores, publicada en 2024 en Journal of Oral & Maxillofacial Research, se muestra más reservada. Sobre la formación de hueso nuevo, el resultado solo alcanzaba una significación marginal, y no se encontraba ningún efecto significativo sobre la altura ósea ganada. El beneficio más nítido se refería a la estabilidad del implante. Los autores presentan el PRF como un coadyuvante útil, en particular para la estabilidad implantológica, y no como un sustituto óseo, reclamando investigaciones complementarias.

Esta constatación coincide con la del metaanálisis de Alrayyes y Al-Jasser (2022, Tissue Engineering and Regenerative Medicine) sobre la preservación alveolar: el PRF aporta un beneficio respecto a la ausencia de injerto, pero un efecto menor que los materiales de injerto convencionales, y los mejores resultados provienen del PRF mezclado con un biomaterial. Dicho de otro modo, en reconstrucción ósea el PRF es un coadyuvante, no un sustituto. Este principio se desarrolla en nuestro artículo sobre el injerto óseo antes del implante.

Una tabla de síntesis

Situación Lo que muestran los datos Límite que conviene recordar
Alvéolo de extracción Mejor relleno y dolor reducido los 1–3 primeros días (Al-Maawi 2021) Diferencia dimensional no encontrada a los 6 meses
Muela del juicio Menos dolor el día 3, menos alveolitis (RR 0,35) (Xiang 2019) Sin efecto claro sobre los tejidos blandos ni la apertura bucal
Relleno de seno Beneficio sobre todo en la estabilidad implantológica (Babich 2024) Efecto marginal y no significativo sobre el hueso formado
Injerto / preservación Mejor que nada; mejor en mezcla (Alrayyes 2022) Efecto menor que los materiales convencionales solos

Los límites: lo que el PRF no hace

Una información honesta supone nombrar claramente los límites, y son importantes.

El primero, el más decisivo, se refiere al largo plazo. La revisión de Al-Maawi y colaboradores (2021) es explícita: los datos disponibles en la actualidad no permiten ninguna conclusión respecto al éxito implantológico a largo plazo en los alvéolos tratados con PRF, solo o asociado a un biomaterial. El beneficio documentado es precoz; no se prolonga, en el estado actual de los conocimientos, en una garantía de éxito de los implantes con el paso de los años. Por eso sería engañoso utilizar el PRF como argumento de durabilidad de un implante.

El segundo límite tiene que ver con la calidad de las pruebas. Varias revisiones, entre ellas las de Xiang (2019) y de Babich (2024), subrayan la heterogeneidad de los estudios, la diversidad de los protocolos de preparación, unos tamaños muestrales a veces reducidos y un seguimiento a menudo corto. Todas reclaman ensayos aleatorizados más amplios y mejor estandarizados. El PRF no es, por tanto, una tecnología de efectos desmesurados: es un coadyuvante de beneficio modesto y sobre todo precoz, cuyo interés se valora caso por caso.

Por último, el PRF no corrige lo esencial. No sustituye ni a un estudio riguroso, ni a una indicación bien establecida, ni al dominio del acto quirúrgico, ni al seguimiento. Tampoco compensa un factor de riesgo como el tabaco. Estos determinantes pesan mucho más en el resultado. El lugar del PRF en el recorrido implantológico global se describe en nuestro artículo sobre el implante dental en Kénitra.

El PRF de Choukroun en la consulta, en Kénitra

En la consulta, el PRF de Choukroun puede prepararse a partir de una simple extracción de sangre realizada el mismo día de la intervención, centrifugada después según el protocolo descrito más arriba. A continuación se utiliza según la situación: en un alvéolo de extracción, mezclado con un material de injerto, durante un relleno de seno, o en forma de membrana para favorecer la cicatrización de los tejidos blandos.

Su empleo se presenta aquí por lo que es: una herramienta de cicatrización entre otros elementos de un equipamiento técnico, sin atribuirle virtudes que no tiene. El PRF puede mejorar el confort de los primeros días y acompañar la cicatrización precoz, algo que la literatura respalda razonablemente. No garantiza ni la ausencia de molestias posteriores, ni el éxito de un implante a lo largo del tiempo. La decisión de utilizarlo, o no, se toma para cada paciente, en función del procedimiento previsto y del beneficio esperado, y siempre en el marco de una información leal.

En resumen

El PRF de Choukroun es una fibrina rica en plaquetas, autóloga, obtenida a partir de la sangre del paciente mediante una simple centrifugación, sin aditivos. Sus usos en cirugía oral son variados: alvéolo de extracción, injerto, relleno de seno, tejidos blandos. La literatura le reconoce un beneficio real pero precoz —mejor cicatrización durante las primeras semanas, dolor postoperatorio reducido los primeros días, menos alveolitis tras una muela del juicio— recordando al mismo tiempo dos límites importantes: es un coadyuvante y no un sustituto de injerto, y no existe prueba de un efecto sobre el éxito implantológico a largo plazo. El PRF es, en suma, una ayuda a la cicatrización y al confort, no una garantía. Es esta honestidad la que permite utilizarlo en su justo lugar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente el PRF?
El PRF, o fibrina rica en plaquetas, es un concentrado obtenido a partir de la sangre del propio paciente. Es un material enteramente autólogo, que reúne plaquetas, glóbulos blancos y factores de crecimiento en una trama de fibrina. Introducido por Joseph Choukroun en 2001, pertenece a la segunda generación de concentrados plaquetarios y se prepara sin anticoagulante ni aditivo (Pavlovic y cols., 2021).
¿Cómo se prepara el PRF de Choukroun?
Mediante una simple extracción de sangre, recogida en tubos sin anticoagulante y centrifugada de inmediato. Según Pavlovic y colaboradores (2021), el protocolo inicial de Choukroun centrifuga la sangre a unas 2 700 a 3 000 revoluciones por minuto (alrededor de 400 g) durante diez a doce minutos. Como no hay anticoagulante, la coagulación se desencadena de forma natural y la fibrina se forma espontáneamente, sin ningún producto añadido.
¿Garantiza el PRF el éxito de un implante?
No, y no debe presentarse así. La revisión de Al-Maawi y colaboradores (2021) precisa que los datos disponibles no permiten ninguna conclusión sobre el éxito implantológico a largo plazo en las zonas tratadas con PRF. El beneficio documentado es sobre todo precoz, en las primeras semanas. El PRF es una ayuda a la cicatrización y al confort, no una garantía de éxito.
¿Reduce el PRF el dolor tras una extracción?
Los datos apuntan en ese sentido, sobre todo en los primerísimos días. La revisión de Al-Maawi y colaboradores (2021) recoge un dolor postoperatorio significativamente reducido en dos tercios de los estudios, sobre todo durante los primeros uno a tres días. Para la muela del juicio, Xiang y colaboradores (2019) encuentran menos dolor al tercer día y claramente menos alveolitis. Este beneficio no suprime toda molestia ni exime de seguir las indicaciones postoperatorias.
¿Sustituye el PRF a un material de injerto?
No. En reconstrucción ósea, el PRF es un coadyuvante, no un sustituto. El metaanálisis de Alrayyes y Al-Jasser (2022) muestra que da mejores resultados que la ausencia de injerto, pero peores que los materiales convencionales, y que los mejores resultados provienen del PRF mezclado con un biomaterial. En relleno de seno, Babich y colaboradores (2024) también lo presentan como un coadyuvante, útil sobre todo para la estabilidad del implante.
¿Presenta el PRF algún riesgo de rechazo o de reacción?
Al fabricarse el PRF únicamente a partir de la sangre del paciente, sin aditivos ni productos de origen externo, no expone a los riesgos asociados a un material extraño. Sigue siendo un procedimiento realizado en el marco de una cirugía, con las precauciones habituales de asepsia. Su interés y su empleo se deciden caso por caso, según la intervención prevista.

Sources

Referencias médicas consultadas para este artículo.

  1. 1Al-Maawi et coll., efficacité du PRF dans la cicatrisation alvéolaire : revue systématique, Int J Implant Dent 2021 (PMC8684569)
  2. 2Pavlovic et coll., PRF : bases biologiques et modifications de protocole, Open Medicine 2021 (PMC7985567)
  3. 3Dohan, Choukroun et coll., PRF, concentré plaquettaire de 2e génération, Partie I, Oral Surg Oral Med Oral Pathol 2006 (PubMed)
  4. 4Xiang et coll., PRF et chirurgie de la dent de sagesse : revue systématique et méta-analyse, BMC Oral Health 2019 (PMC6659259)
  5. 5Babich et coll., PRF en élévation du plancher sinusien : revue systématique, J Oral Maxillofac Res 2024 (PMC11318657)
  6. 6Alrayyes & Al-Jasser, PRF en préservation alvéolaire : revue systématique et méta-analyse, Tissue Eng Regen Med 2022 (PubMed)

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