Radiografía dental digital: ¿menos radiación, más precisión?
La radiografía dental digital sustituye a la película: imagen inmediata, dosis de radiación menor y mejor seguimiento. Qué aporta de verdad y sus límites.
Rédigé et vérifié par la Dre Azelmat · Mis à jour le 15 juin 2026
En resumen
Entender la radiografía dental digital: sensores que sustituyen a la película, imagen inmediata en pantalla, dosis de radiación reducida, seguimiento más fácil, y lo que esta tecnología no aporta.
La radiografía dental digital designa el conjunto de técnicas que sustituyen la película radiográfica por un sensor electrónico: la imagen ya no se revela en un baño químico, sino que aparece directamente en una pantalla, pocos segundos después de la toma. Este cambio, generalizado desde hace unos veinte años en las consultas, aporta tres beneficios principales: una dosis de radiación generalmente más baja que con la antigua película, una imagen disponible de inmediato y manipulable, y un archivo que facilita el seguimiento del paciente a lo largo del tiempo. Aun así, lo digital no cambia la naturaleza de la exploración: sigue tratándose de una radiografía, que expone a rayos X y solo tiene interés cuando responde a una pregunta clínica concreta.
Este artículo explica, en términos sencillos, qué es una radiografía dental digital, en qué se diferencia de la película clásica, qué se sabe de la dosis de radiación y de la calidad de imagen según la literatura y —punto esencial— qué es lo que esta tecnología no aporta. El objetivo no es presentar lo digital como una garantía de precisión absoluta, sino ofrecer una información honesta y matizada para comprender una exploración que se ha vuelto habitual.
¿Qué es una radiografía dental digital?
Una radiografía sigue siendo, en todos los casos, una imagen obtenida haciendo atravesar los tejidos por un haz de rayos X: el hueso y los dientes, más densos, detienen más los rayos y aparecen claros; los tejidos blandos y las caries, que los dejan pasar, aparecen más oscuros. Lo que cambia con lo digital es únicamente el receptor que capta la imagen, y no el principio físico.
Existen dos grandes familias de receptores digitales. Los sensores de semiconductores (tecnologías CCD o CMOS) están conectados al ordenador, casi siempre mediante un cable, y muestran la imagen de forma casi instantánea. Las placas de fósforo fotoestimulable (PSP), por su parte, se parecen más a una película flexible: se colocan en la boca como una radiografía clásica y después se pasan por un lector que digitaliza la imagen. Ambas sustituyen a la película radiográfica y a su revelado químico.
Estos receptores sirven para las mismas exploraciones que la radiografía tradicional: la radiografía periapical (retroalveolar), que detalla uno o varios dientes, y la panorámica dental digital (ortopantomografía), que ofrece una vista de conjunto de ambas arcadas, los senos maxilares y las articulaciones. Lo digital se aplica también a la imagen 3D, tratada aparte en El Cone Beam (CBCT): la imagen 3D en la consulta.
Digital o película: lo que cambia en la práctica
El paso a lo digital modifica sobre todo la comodidad de uso y la protección radiológica, sin transformar la lectura diagnóstica. Destacan tres diferencias.
En primer lugar, la imagen es inmediata: ya no hay tiempo de revelado ni productos químicos, y la radiografía aparece en pantalla en unos segundos. Después, la imagen se puede trabajar: es posible ampliarla, ajustar el contraste, medir una distancia. Por último, la imagen se archiva y se comparte con facilidad, lo que ayuda a comparar la situación de una consulta a otra. La tabla siguiente resume estas diferencias, sin presentar la película como «mala»: durante mucho tiempo prestó buenos servicios.
| Criterio | Película radiográfica | Radiografía digital |
|---|---|---|
| Obtención de la imagen | Revelado químico, unos minutos | Visualización en pantalla, unos segundos |
| Dosis de radiación | Variable según la velocidad de la película | A menudo más baja (sensores CCD/CMOS) |
| Tratamiento de la imagen | Ninguno tras el revelado | Zoom, contraste y mediciones posibles |
| Archivo y difusión | Almacenamiento físico de la placa | Archivo digital, comparación más sencilla |
Conviene matizar un punto que a menudo se simplifica: la película no era, en sí misma, sinónimo de dosis elevada. La película rápida llamada «de clase F» ya reduce claramente la exposición respecto a las antiguas películas lentas. Como recuerda la Food and Drug Administration (FDA) estadounidense en sus recomendaciones sobre la selección de pacientes, el empleo del receptor más rápido compatible con el diagnóstico —película F o digital— es uno de los pilares de una buena práctica. Lo digital aporta, por tanto, una reducción de dosis real, pero que se inscribe en un conjunto de medidas y no como una ventaja aislada.
Dosis de radiación: ¿qué dice la literatura?
Es, sin duda, el argumento más destacado, y merece ser precisado más que exagerado. Varios trabajos confirman que lo digital permite, en la práctica, una reducción de dosis respecto a la película convencional. Un estudio realizado en consultas privadas por Anissi y Geibel (2014), publicado en la revista Rofo, comparó sistemas digitales y película y observó una reducción significativa de la dosis con los sensores, pese a un ligero aumento del número de radiografías realizadas. La revisión sistemática de Ardila y cols. (2024), publicada en Dentistry Journal, concluye por su parte que los sensores digitales, tanto con cable como inalámbricos, administran dosis claramente inferiores a las de la radiografía convencional, produciendo al mismo tiempo imágenes de alta calidad.
Sigue siendo útil poner estas cifras en perspectiva. La revisión de dosis en imagen dental de Lee y Badal (2021), publicada en Radiology Research and Practice, refiere una dosis efectiva media de aproximadamente 1,3 microsieverts (µSv) para una radiografía intraoral y de unos 18 µSv para una panorámica. A modo de comparación, la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) recuerda que estos niveles son bajos en relación con la irradiación natural que recibimos a diario de nuestro entorno. Esto no significa que una exploración sea «sin radiación» —ninguna lo es—, sino que la dosis de una radiografía dental digital es, en valor absoluto, modesta cuando está justificada.
Dos principios enmarcan esta dosis, sea cual sea el receptor. El principio de justificación: una exploración solo se realiza si el beneficio esperado para el diagnóstico supera el riesgo asociado a la radiación. El principio de optimización, resumido en las siglas ALARA («As Low As Reasonably Achievable», tan baja como sea razonablemente posible): se busca la dosis más baja compatible con una imagen útil. Lo digital sirve a estos principios, no los sustituye.
Calidad de imagen y fiabilidad del diagnóstico
Una dosis más baja tendría poco interés si se pagara con una peor lectura. Ahora bien, los datos disponibles son tranquilizadores en este aspecto, sin que ello convierta lo digital en una exploración «superior» en todas las circunstancias.
Para la detección de las caries entre los dientes (caries interproximales), la comparación entre digital y película ha sido objeto de numerosos trabajos. La revisión de Abesi y cols. (2012), publicada en el Iranian Journal of Radiology, concluye que la precisión diagnóstica de las imágenes digitales es comparable a la de la película radiográfica para las caries interproximales no cavitadas. Dicho de otro modo, lo digital lo hace al menos igual de bien que la película, pero no transforma radicalmente la capacidad de ver una lesión incipiente.
Es un punto importante que conviene tener presente: ninguna radiografía, digital o no, detecta la totalidad de las caries incipientes. Los estudios muestran que la sensibilidad sigue siendo limitada para las lesiones del esmalte, que pueden pasar desapercibidas en la imagen. La radiografía complementa la exploración clínica, no la sustituye. El diagnóstico y el tratamiento de una caries se detallan en Caries dental en el adulto: del diagnóstico al tratamiento; allí la radiografía no es más que una herramienta entre otras.
Las posibilidades de ajuste de la imagen digital (contraste, ampliación) ayudan al profesional, pero no crean información ausente en la imagen. Un tratamiento de imagen no inventa un detalle que los rayos no han registrado: solo hace más legible lo que se ha captado.
Lo que la radiografía digital no aporta
Una presentación honesta supone exponer también los límites de esta tecnología, para no esperar de ella más de lo que puede ofrecer.
Lo digital no elimina la radiación. A menudo reduce la dosis, pero una radiografía sigue siendo una radiografía: solo se justifica por una pregunta clínica, y no se realiza de forma sistemática «para hacer una revisión». Las recomendaciones 2026 de la American Dental Association (ADA) y de la American Academy of Oral and Maxillofacial Radiology (AAOMR), publicadas en Oral Surgery, Oral Medicine, Oral Pathology and Oral Radiology, recuerdan que toda exploración radiográfica —incluida la digital— debe prescribirse después de una exploración clínica y una evaluación del riesgo individual, y no a intervalos fijos para todo el mundo.
Lo digital no garantiza por sí mismo un mejor diagnóstico. La calidad de una radiografía depende ante todo del posicionamiento, de los ajustes y de la interpretación, mucho más que del simple hecho de que sea digital. Un encuadre deficiente da una imagen poco aprovechable, ya sea en película o en sensor.
Lo digital no sustituye a la exploración clínica ni, cuando está indicada, a la imagen 3D. Una radiografía 2D, incluso digital, superpone las estructuras y no mide el grosor real del hueso: para determinadas preguntas, sobre todo en la planificación de un implante, es el Cone Beam (CBCT) el que aporta el volumen que falta, en el marco de una indicación justificada. Por último, la percepción de comodidad es variable: la revisión de Ardila y cols. (2024) señala que los sensores rígidos no son sistemáticamente más cómodos que la película para el paciente, lo que relativiza la idea de un progreso «total».
En la práctica, para el paciente
Desde el punto de vista del paciente, la experiencia de una radiografía digital sigue siendo parecida a la de una radiografía clásica: un sensor o una placa colocados en la boca para las tomas intraorales, o un aparato que gira alrededor de la cabeza para la panorámica. La principal diferencia visible es la rápida aparición de la imagen en la pantalla, que el profesional puede comentar acto seguido.
Las medidas habituales de protección radiológica siguen aplicándose: limitación del número de radiografías a lo estrictamente necesario y protección adaptada según las situaciones, en particular en el niño, más sensible a las radiaciones, y en la mujer embarazada, en quien toda prescripción se valora con especial atención. Estas exploraciones de imagen sirven para orientar una valoración global, ya se trate de un seguimiento de tratamientos, de un estudio periodontal o de la preparación de un implante dental en Kénitra. El diagnóstico por imagen es un medio al servicio de una decisión, nunca un fin en sí mismo.
En resumen
La radiografía dental digital sustituye la película radiográfica por un sensor electrónico: la imagen aparece de inmediato en la pantalla, se puede trabajar y archivar con facilidad, y la dosis de radiación es generalmente más baja que con la antigua película, como confirman los trabajos de Anissi y Geibel (2014) y la revisión de Ardila y cols. (2024). Su precisión diagnóstica es comparable a la de la película para la detección de caries (Abesi y cols., 2012), y las dosis en juego siguen siendo modestas cuando la exploración está justificada (Lee y Badal, 2021; AIEA). Pero lo digital no elimina la radiación, no garantiza por sí solo un mejor diagnóstico y no sustituye ni la exploración clínica ni, llegado el caso, la imagen 3D. Como subrayan las recomendaciones 2026 de la ADA y de la AAOMR, una radiografía —incluida la digital— solo se justifica por una pregunta clínica concreta, respetando los principios de justificación y de ALARA.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre una radiografía dental digital y una película clásica?
¿La radiografía digital emite menos radiación que la película?
¿Cuál es la dosis de radiación de una radiografía dental digital?
¿La radiografía digital detecta mejor las caries?
¿La panorámica dental digital sustituye a las demás exploraciones?
¿Es peligrosa una radiografía dental durante el embarazo o en el niño?
Sources
Referencias médicas consultadas para este artículo.
- 1Lee & Badal 2021, A Review of Doses for Dental Imaging in 2010-2020 and Development of a Web Dose Calculator, Radiology Research and Practice (PMC)
- 2Ardila et coll. 2024, Image Quality, Radiation Dose, and Patient Comfort Associated with Wireless Sensors in Digital Radiography: A Systematic Review, Dentistry Journal (PMC)
- 3Anissi & Geibel 2014, Intraoral radiology in general dental practices - a comparison of digital and film-based X-ray systems with regard to radiation protection and dose reduction, Rofo (PubMed)
- 4Abesi et coll. 2012, Diagnostic Accuracy of Digital and Conventional Radiography in the Detection of Non-Cavitated Approximal Dental Caries, Iranian Journal of Radiology (PMC)
- 5ADA & AAOMR (Benavides et coll.) 2026, Patient selection for dental radiography and cone-beam computed tomography: clinical recommendations, Oral Surgery Oral Medicine Oral Pathology and Oral Radiology (PubMed)
- 6FDA, The Selection of Patients for Dental Radiographic Examinations (ALARA, récepteur le plus rapide, sensibilité des enfants)
- 7AIEA (IAEA), Radiation doses in dental radiology - FAQs for health professionals
- 8American Dental Association, Radiographic Imaging et ALARA (Oral Health Topics)
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