Periodoncia

Recesión gingival: causas, riesgos y tratamiento

Recesión gingival: definición, clasificación de Cairo (RT1, RT2, RT3), causas, consecuencias y tratamiento con cirugía mucogingival, sin promesas.

Revisión clínica pendienteActualizado el

Profesional con uniforme gris azulado señalando con una sonda los dientes de un modelo de mandíbula, frente a una paciente vista de espaldas
Fotografía de archivo con modelos, que no son pacientes ni personal de la clínica. Cedric Fauntleroy / Pexels
En resumen
Cuando la encía se retrae y deja al descubierto la raíz: qué significa una recesión, sus causas, sus riesgos y lo que la cirugía mucogingival puede, o no, recubrir.

En resumen: La recesión gingival, también llamada retracción gingival, es el desplazamiento de la encía que deja al descubierto la raíz del diente. Sus causas suelen combinarse: cepillado traumático, enfermedad periodontal y factores anatómicos como una encía fina. La encía no vuelve a crecer sola, pero corregir la causa puede detener su progresión y, en algunos casos, la raíz puede recubrirse.

La recesión gingival, lo que a menudo se denomina retracción de las encías, designa el desplazamiento de la encía hacia abajo, que deja al descubierto una parte de la raíz del diente.

Según el informe de consenso de Cortellini y Bissada, publicado en 2018 en el Journal of Clinical Periodontology tras el workshop mundial sobre las enfermedades periodontales, esta exposición de la superficie radicular se acompaña con frecuencia de una molestia estética, de hipersensibilidad dentinaria y de lesiones cervicales, cariosas o no.

Dicho de otro modo, una encía que se retrae no es solo una cuestión de apariencia: deja expuesto un tejido, el cemento y después la dentina, que no está diseñado para permanecer al descubierto.

En el lenguaje corriente, las mismas palabras sirven a veces para designar dos cosas distintas: la encía que baja sobre la raíz, tema de este artículo, y la pérdida del hueso que sostiene el diente, debida a la periodontitis. Las dos pueden darse juntas, pero no se tratan de la misma manera.

Conviene precisar algo desde el principio, porque condiciona todo lo demás: la encía no vuelve a crecer de forma espontánea. Una vez instaurada la recesión, el tejido perdido no se recupera con un simple cambio de hábitos. En cambio, sí se puede detener su progresión corrigiendo las causas y, en ocasiones, recubrir la raíz mediante una cirugía mucogingival.

Pero ese recubrimiento no es ni sistemático ni está garantizado: su previsibilidad depende del tipo de recesión.

Este artículo describe la definición, la clasificación de referencia, las causas verificadas, los riesgos reales y los límites del tratamiento, sin prometer nada que los datos no respalden.

¿Qué es una recesión gingival?

La recesión gingival corresponde a la migración del margen de la encía en dirección a la raíz, por debajo de la unión entre el esmalte y el cemento. La parte del diente normalmente protegida por la encía queda expuesta. Eso es lo que da la impresión de que el diente «se alarga».

Ilustración dental educativa del mecanismo, los pasos prácticos y los límites clínicos explicados en esta sección.
Ilustración educativa generada por IA; esquema simplificado, no sustituye una evaluación individual.

La Assurance Maladie (ameli.fr) describe este fenómeno en el marco de las enfermedades de las encías: cuando la periodontitis progresa, los dientes se descarnan, la parte visible parece alargarse y los dientes se vuelven hipersensibles debido a la exposición de las raíces.

Sin embargo, la recesión puede existir al margen de cualquier periodontitis activa, por ejemplo en una persona con una higiene irreprochable pero con un tejido gingival fino. Eso es lo que la convierte en una situación a la vez frecuente y de causas múltiples.

Es útil distinguir la recesión, que es un signo clínico, de la gingivitis y de la periodontitis, que son enfermedades. Para comprender esa frontera entre una simple inflamación y una afectación de los tejidos de soporte, nuestro artículo periodontitis o gingivitis, entender la diferencia aporta las claves esenciales.

¿Reabsorción gingival o recesión gingival?

«Reabsorción gingival» es una expresión muy usada para hablar de la encía que se retrae, pero no es el término exacto. La encía no se «reabsorbe»: su borde se desplaza hacia la raíz, y eso se llama recesión o retracción gingival. La palabra reabsorción describe, en cambio, la pérdida del hueso que sostiene el diente, que puede acompañar a la recesión cuando hay periodontitis. Distinguir las dos cosas importa, porque no se tratan igual; el apartado sobre el hueso que se va, más abajo, explica cómo se diferencian.

La clasificación de Cairo: RT1, RT2, RT3

Para describir una recesión y estimar lo que cabe esperar de un tratamiento, los periodoncistas utilizan hoy la clasificación propuesta por Cairo y sus colaboradores, publicada en 2011 en el Journal of Clinical Periodontology. Ha sustituido en gran medida a la antigua clasificación de Miller, porque se basa en un criterio más reproducible: el nivel de inserción en los espacios entre los dientes, es decir, a nivel interproximal.

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El principio es el siguiente. Se compara la pérdida de inserción medida en la cara vestibular (el lado de la mejilla o del labio, allí donde la recesión es visible) con la medida entre los dientes.

Tipo Definición (pérdida de inserción interproximal) Consecuencia práctica
RT1 Sin pérdida de inserción interproximal Recubrimiento completo de la raíz planteable
RT2 Pérdida interproximal inferior o igual a la pérdida vestibular Recubrimiento parcial a completo posible, menos previsible
RT3 Pérdida interproximal superior a la pérdida vestibular Recubrimiento completo no previsible

Según el estudio de Cairo, esta clasificación no es solo una etiqueta: predice de forma estadísticamente significativa el resultado del recubrimiento radicular a los seis meses. Un estudio de fiabilidad publicado en 2024 en la revista Medicina (Fageeh y cols.) confirma que esta lectura, basada en la inserción interproximal, es más reproducible entre profesionales que el sistema anterior.

En concreto, cuanto más preservados están el hueso y la inserción entre los dientes (RT1), más se puede esperar recubrir la raíz; cuando esa inserción interproximal está a su vez destruida (RT3), al tejido le falta soporte y el recubrimiento completo deja de ser previsible. Este matiz está en el centro de un discurso honesto: el pronóstico se decide antes de la intervención, no durante.

¿Cuáles son las causas de una encía que se retrae?

La recesión es casi siempre multifactorial. El consenso de 2018 (Cortellini y Bissada) y la literatura periodontal describen varios grandes conjuntos de causas, que a menudo se combinan.

El cepillado traumático

Un cepillado demasiado enérgico, un cepillo de cerdas duras o una técnica horizontal agresiva se señalan con regularidad. Conviene, no obstante, ser precisos sobre lo que dice la ciencia. La revisión sistemática de Heasman y colaboradores, publicada en 2015 en el Journal of Clinical Periodontology, concluye que los datos que permitirían afirmar o descartar un vínculo directo entre el cepillado y la recesión siguen siendo en gran medida no concluyentes.

El cepillado traumático es un factor plausible y frecuentemente asociado, pero la prueba de una causalidad simple no está establecida.

La conclusión práctica sigue siendo prudente y razonable: un cepillado suave no puede perjudicar, y es sensato corregir una técnica agresiva sin por ello señalar el cepillado como único culpable.

La enfermedad periodontal

La periodontitis destruye el hueso y la inserción que sostienen el diente. Esa pérdida se traduce, en la cara vestibular, en una migración de la encía: es la recesión de origen periodontal, típicamente de tipo RT2 o RT3, puesto que la inserción interproximal también está afectada. Aquí, la recesión es el síntoma de una enfermedad activa que hay que estabilizar primero.

Los factores anatómicos

Algunas bocas están predispuestas con independencia de la higiene. El informe de 2018 subraya que los biotipos periodontales finos, es decir, una encía delgada y poco tejido queratinizado, tienen más riesgo de desarrollar una recesión. A ello se añaden:

  • las malposiciones dentarias: un diente situado fuera de la arcada está recubierto por una encía y un hueso más finos y, por tanto, más frágiles;
  • los frenillos y bridas mucosas cuya tracción tira del margen de la encía;
  • una tabla ósea fina o con dehiscencia bajo la encía, que solo ofrece un soporte limitado.

Estos elementos explican por qué una recesión puede aparecer en un solo diente, en una persona por lo demás con buena salud bucodental.

Recesiones en varios dientes: ¿por qué aparecen juntas?

Es frecuente que haya recesiones en varios dientes a la vez, porque sus causas rara vez afectan a un solo diente. Una encía fina, una periodontitis o un cepillado agresivo actúan sobre toda una zona de la boca, y los dientes más salientes de la arcada, cubiertos por una encía y un hueso más finos, suelen ser los más expuestos. Por eso el examen mide cada recesión diente por diente y busca la causa común. Cuando el recubrimiento está indicado en varios dientes vecinos, a veces puede plantearse en una misma intervención, según el caso.

¿Puede aparecer una recesión gingival en pacientes jóvenes?

Sí. Como la recesión no depende solo de la periodontitis, también puede observarse en pacientes jóvenes con una higiene cuidadosa. En una persona joven sin periodontitis, las causas que pueden provocarla son las que no dependen de la enfermedad:

  • un tejido gingival fino, con poca encía queratinizada, y por tanto más frágil;
  • un diente fuera de la arcada o un hueso fino bajo la encía, que ofrecen poco soporte;
  • un frenillo cuya tracción tira del margen de la encía;
  • un cepillado traumático, con un cepillo de cerdas duras o un movimiento horizontal enérgico, que puede contribuir a la recesión aunque su papel exacto siga sin demostrarse.

Se habla entonces de predisposición: algunas bocas están predispuestas con independencia de la higiene. Por eso una recesión puede limitarse a un solo diente en una boca por lo demás sana. El grosor de la encía y del hueso depende en parte de factores genéticos. Esta predisposición genética no provoca la recesión por sí sola, pero hace más importantes un cepillado dental suave y un seguimiento regular.

Ser joven no hace que una recesión sea banal. Según la revisión de Chambrone y Tatakis (2016), las recesiones no tratadas tienen una alta probabilidad de progresar con los años, incluso en personas con una higiene cuidadosa. Lo razonable es medirla, corregir lo que la favorece y comprobar su evolución de una revisión a otra.

Dientes más largos, espacios entre los dientes: ¿es el hueso que se va?

Un diente que parece más largo significa que el borde de la encía ha bajado sobre la raíz. Puede ocurrir con el hueso entre los dientes intacto: es el caso de una recesión de tipo RT1, sin periodontitis.

Ilustración dental educativa del mecanismo, los pasos prácticos y los límites clínicos explicados en esta sección.
Ilustración educativa generada por IA; esquema simplificado, no sustituye una evaluación individual.

En cambio, cuando se abren espacios entre los dientes, cuando los dientes de delante se desplazan o se abren hacia delante, o cuando un diente se mueve, una pérdida de hueso y de inserción se vuelve más probable: la recomendación europea sobre las formas avanzadas de periodontitis asocia estos desplazamientos a una pérdida de inserción importante (Herrera y cols., 2022).

El espejo no permite decidirlo. El sondaje entre los dientes y la radiografía, en cambio, muestran si la inserción interproximal está afectada, lo que también sitúa la recesión en la clasificación de Cairo. Cuando un diente se mueve o los dientes se desplazan, el artículo un diente que se mueve, encías que sangran describe el orden de los exámenes, y la guía de lectura del examen periodontal explica sus cifras.

¿Cuáles son los riesgos y las consecuencias?

Una raíz expuesta no es un simple problema estético, aunque la estética cuente mucho para los pacientes. El consenso de 2018 recoge tres consecuencias principales.

La hipersensibilidad

La raíz no está protegida por el esmalte. Una vez desgastado el fino cemento, la dentina queda al descubierto y sus túbulos transmiten el dolor al frío, al calor, a lo ácido o al contacto. Es una de las quejas más frecuentes asociadas a la recesión. El mecanismo y las soluciones se detallan en nuestro artículo sobre la sensibilidad dental al frío y al calor.

El riesgo de caries radicular

La superficie radicular expuesta es más vulnerable a la caries que el esmalte. El consenso de 2018 cita explícitamente las lesiones cervicales, tanto cariosas como no cariosas, entre las consecuencias de la exposición radicular. La zona del cuello dentario es además más difícil de limpiar correctamente, lo que mantiene el riesgo.

La estética y la progresión

El diente parece más largo, a veces con una franja amarillenta de raíz visible, sobre todo en los dientes de la sonrisa. Más allá de la apariencia, una recesión que no se trata puede seguir progresando si la causa persiste. No se trata, por tanto, solo de confort visual, sino también de preservar el futuro del diente.

¿Cómo se aborda una recesión gingival?

El planteamiento lógico es siempre el mismo: corregir primero las causas y plantear un recubrimiento solo cuando está indicado y es realista.

Primer paso: corregir las causas

Antes de cualquier cirugía, se aborda aquello que ha provocado la recesión. Eso pasa por aprender una técnica de cepillado suave, usar un cepillo blando, abandonar los gestos traumáticos y, cuando la causa es periodontal, estabilizar la enfermedad.

Una periodontitis activa debe tratarse antes de plantear cualquier gesto de recubrimiento; de lo contrario, el resultado quedaría comprometido. El raspado y alisado radicular constituye la base de esta fase; el tema se desarrolla en nuestro artículo sobre las encías que sangran, causas y qué hacer.

En muchos casos, este primer paso es suficiente: una recesión no se detiene recubriéndola, se detiene eliminando su causa. La cirugía solo llega después, y únicamente si aporta un beneficio esperable.

Cómo cepillarse cuando la encía se retrae

No hay que dejar de cepillarse por miedo a dañar la encía: la raíz expuesta es más vulnerable a la caries, y el cuello del diente es una zona más difícil de limpiar correctamente. Lo que cambia es la forma de hacerlo:

  • elegir un cepillo blando en lugar de uno de cerdas duras;
  • cepillar con movimientos suaves, sin presionar y sin frotar en horizontal con fuerza;
  • prestar una atención especial al cuello del diente, junto al borde de la encía;
  • comentar con su dentista cualquier sensibilidad dental al frío o al contacto, una de las quejas más frecuentes cuando la raíz queda al descubierto.

Estos gestos no hacen que la encía vuelva a crecer, pero actúan sobre una de las causas posibles y protegen la raíz del diente.

Segundo paso: el recubrimiento radicular

Cuando el recubrimiento está indicado, por ejemplo por una recesión que progresa, una hipersensibilidad rebelde o una demanda estética en la sonrisa, se recurre a la cirugía mucogingival. La revisión sistemática Cochrane de Chambrone y colaboradores, actualizada en 2018, comparó las distintas técnicas de recubrimiento.

Su conclusión más sólida es que el injerto de tejido conjuntivo subepitelial, tomado la mayoría de las veces del paladar y asociado a un colgajo desplazado coronalmente, sigue siendo la referencia cuando se busca a la vez el recubrimiento de la raíz y una ganancia de encía insertada.

Hay que citar esta revisión con el mismo rigor que ella se aplica a sí misma: los autores subrayan que la calidad global de la evidencia es baja a muy baja, debido a la heterogeneidad de los estudios y a los riesgos de sesgo. Eso no descalifica el injerto de tejido conjuntivo, que sigue siendo el mejor documentado, pero invita a la modestia con las cifras y a individualizar cada indicación.

En la consulta, en Kénitra, estos procedimientos pertenecen al ámbito de la microcirugía mucogingival, realizada bajo aumento para respetar los tejidos y favorecer una cicatrización discreta. Es una cirugía fina, delicada, que no está indicada en todas las recesiones.

El injerto de encía, en la práctica

¿Por qué proponerlo? En primer lugar, para proteger una raíz expuesta y sensible, función que la Assurance Maladie francesa atribuye a los injertos de encía.

Después, cuando la encía es fina en ese lugar, lo que la hace más frágil, o cuando la recesión empeora de una medición a otra: la revisión de Chambrone y Tatakis (2016) muestra que las recesiones no tratadas tienen una alta probabilidad de progresar con los años, incluso en personas con una higiene cuidadosa. La demanda estética también cuenta, pero va después de estas razones.

¿Es necesario en su caso? No necesariamente. Una recesión estable de una medición a otra, sin una sensibilidad molesta, con una encía lo bastante gruesa y fácil de limpiar, puede simplemente vigilarse. El injerto se plantea cuando está presente alguno de los elementos anteriores, y después de corregir las causas.

El día de la intervención. Se realiza con anestesia local. Lo más habitual es tomar un fino fragmento de tejido del paladar y después colocarlo y fijarlo sobre la raíz que hay que cubrir.

¿Y el paladar? A menudo es lo que más se nota. Según una revisión sistemática publicada en 2025 (Chong y cols.), el dolor de la zona donante es más marcado durante los tres primeros días y después disminuye progresivamente; los apósitos o las protecciones del paladar pueden reducirlo. También se describen sensación de ardor, un ligero sangrado, una sensibilidad alterada o un cambio pasajero en la forma de comer. Siga las indicaciones que se le den después de la intervención.

La cicatrización. La encía y el paladar cicatrizan a lo largo de las semanas siguientes. El resultado del recubrimiento se valora al cabo de varios meses, no en los primeros días.

El papel del PRF de Choukroun

El PRF, o fibrina rica en plaquetas según la técnica de Choukroun, es un concentrado preparado a partir de una pequeña extracción de sangre del paciente, que se utiliza como coadyuvante en determinadas intervenciones. Su papel debe presentarse sin excesos.

El metaanálisis de Mancini y colaboradores, publicado en 2021 en la revista Medicina, concluye que añadir PRF a un colgajo empleado de forma aislada puede mejorar algunos parámetros, pero que el injerto de tejido conjuntivo sigue siendo el tratamiento de referencia para el recubrimiento radicular.

Cuando ya se dispone de un injerto, añadir PRF no aporta un beneficio demostrado sobre el recubrimiento.

Su principal interés, según este análisis, se sitúa más bien del lado del confort postoperatorio. El PRF es, por tanto, un complemento útil en situaciones concretas, no una alternativa milagrosa al injerto.

¿Se puede curar una recesión? La cuestión de la previsibilidad

Este es el punto en el que hay que ser más honesto. No se «cura» una recesión en el sentido de que la encía volvería espontáneamente: el tejido perdido no se reconstituye solo. Lo que sí se puede hacer es detener la progresión corrigiendo la causa y, en casos seleccionados, recubrir la raíz mediante cirugía.

La previsibilidad de ese recubrimiento depende directamente del tipo de Cairo. En una recesión RT1, con una inserción interproximal intacta, el recubrimiento completo es un objetivo realista. En una RT2 pasa a ser parcial a completo, pero menos previsible.

En una RT3, donde la inserción entre los dientes también está destruida, el recubrimiento completo deja de ser previsible, y entonces se busca una mejoría más que una cobertura total. Esta lógica, procedente de los trabajos de Cairo, es la razón por la que una exploración con sondaje preciso precede siempre a cualquier propuesta quirúrgica.

El resultado depende también de factores individuales: el grosor del tejido, el tabaco, la higiene, la profundidad de la recesión. Anunciar un recubrimiento completo garantizado, sea cual sea el caso, no se ajustaría a lo que muestra la literatura. El objetivo realista es una mejoría duradera del recubrimiento, de la sensibilidad y de la estética, adaptada a cada situación.

Para recordar

  • La recesión gingival es el desplazamiento de la encía que deja al descubierto la raíz; la encía no vuelve a crecer de forma espontánea.
  • La clasificación de Cairo (RT1, RT2, RT3), basada en la inserción interproximal, predice lo que puede alcanzar un recubrimiento (Cairo, 2011).
  • Las causas se combinan: cepillado traumático (vínculo probable pero no concluyente según Heasman, 2015), enfermedad periodontal y factores anatómicos como un biotipo fino, malposiciones o frenillos.
  • Las consecuencias son la hipersensibilidad, el riesgo de caries radicular y la molestia estética (consenso de 2018).
  • Primero se corrigen las causas; el recubrimiento mediante injerto de tejido conjuntivo subepitelial sigue siendo la referencia (Cochrane, 2018), con una previsibilidad que depende del tipo de recesión y con pruebas de calidad limitada.

Ante un diente que parece alargarse, una raíz visible o una sensibilidad en el cuello dentario, una exploración permite situar la recesión, identificar su causa y decir, honestamente, qué cabe esperar de un tratamiento.

Preguntas frecuentes

¿Puede la encía volver a crecer por sí sola?
No. Una vez instaurada la recesión, la encía no se reconstituye de forma espontánea, como también recuerda la Assurance Maladie (ameli.fr). Se puede detener la progresión corrigiendo las causas y, en casos seleccionados, recubrir la raíz mediante una cirugía mucogingival, pero no existe un nuevo crecimiento natural del tejido perdido.
¿Qué es la clasificación de Cairo (RT1, RT2, RT3)?
Es la clasificación de referencia de las recesiones, propuesta por Cairo y cols. en 2011 en el Journal of Clinical Periodontology. Se basa en la pérdida de inserción entre los dientes: RT1 sin pérdida interproximal, RT2 con una pérdida interproximal inferior o igual a la pérdida vestibular, y RT3 con una pérdida interproximal superior. Es útil porque predice de forma significativa el resultado del recubrimiento radicular.
¿Es realmente un cepillado demasiado fuerte el responsable de mi recesión?
Puede contribuir a ella, pero el vínculo no es tan simple como se cree. La revisión sistemática de Heasman y cols. (2015) concluye que los datos que relacionan el cepillado traumático con la recesión siguen siendo en gran medida no concluyentes. La recesión es multifactorial: a menudo asocia un cepillado agresivo, un tejido gingival fino y, a veces, una enfermedad periodontal. Aun así, se sigue recomendando un cepillado suave.
¿Está garantizado el recubrimiento de la raíz?
No, ningún recubrimiento puede garantizarse. Su previsibilidad depende sobre todo del tipo de Cairo: el recubrimiento completo es realista en una RT1, parcial a completo y menos previsible en una RT2, y no previsible en una RT3. La revisión Cochrane de 2018 considera el injerto de tejido conjuntivo como referencia, subrayando al mismo tiempo que la calidad de la evidencia es baja a muy baja.
¿El PRF de Choukroun sustituye al injerto de encía?
No. El PRF, preparado a partir de una extracción de sangre del paciente, es un coadyuvante. Según el metaanálisis de Mancini y cols. (2021), el injerto de tejido conjuntivo sigue siendo el tratamiento de referencia para el recubrimiento radicular; añadido a un injerto, el PRF no aporta un beneficio demostrado sobre el recubrimiento, y su interés se sitúa sobre todo en el confort postoperatorio.
¿Una recesión es forzosamente el signo de una periodontitis?
No siempre. La recesión puede acompañar a una periodontitis, que destruye el hueso y la inserción, pero también puede aparecer sin enfermedad activa, por ejemplo en una persona con un biotipo gingival fino o con un diente en malposición. Es la exploración, con sondaje periodontal, la que permite establecer la diferencia y decidir el abordaje.
¿Duele el injerto de encía? ¿Y el paladar de donde se toma el tejido duele después?
La intervención se realiza con anestesia local. Después, a menudo es el paladar lo que más se nota: según una revisión sistemática publicada en 2025 (Chong y cols.), el dolor de la zona donante es más marcado durante los tres primeros días y después disminuye progresivamente, y los apósitos o las protecciones del paladar pueden reducirlo. También son posibles una sensación de ardor o un ligero sangrado.
Mis dientes parecen más largos y aparecen espacios entre ellos: ¿es el hueso que se va?
No necesariamente, pero conviene comprobarlo. Un diente más largo refleja una encía que ha retrocedido, a veces sin ninguna pérdida de hueso entre los dientes. Los espacios que se abren y los dientes que se desplazan o se mueven orientan más hacia una pérdida de inserción y de hueso ligada a una periodontitis. Solo el sondaje entre los dientes y la radiografía permiten decidirlo.
¿Un frenillo puede provocar una recesión gingival?
Puede favorecerla. Un frenillo o una brida mucosa cuya tracción tira del margen de la encía figura entre los factores anatómicos de la recesión, junto con una encía fina, un diente fuera de la arcada o un hueso fino bajo la encía. Es una de las razones por las que una recesión puede aparecer en un solo diente. Su dentista valora ese factor junto con los demás y propone primero corregir lo que favorece la recesión.
¿Cuál es el tratamiento para la recesión gingival?
El tratamiento para la recesión gingival empieza siempre por la causa: un cepillado suave con cepillo blando y, si hay periodontitis, su tratamiento previo. Después, solo en algunos casos, se plantea recubrir la raíz con un injerto de encía, por ejemplo si la recesión progresa, si la sensibilidad molesta o por una demanda estética. Ninguna pasta ni enjuague hace volver a crecer la encía.

Fuentes

Referencias médicas consultadas para este artículo.

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